¿Qué es la Espelta?
Las espeltas son cereales primitivos de sabor muy intenso cuyas propiedades son bien conocidas y apreciadas desde antiguo. Resisten muy bien las condiciones climatológicas adversas y ofrecen ciertas ventajas para el cultivo ecológico, ya que se protegen muy eficazmente de las plagas y los parásitos de forma natural.
Hoy día, podemos encontrar tres tipos principales de espelta: la de grano pequeño o pequeña espelta (Triticum monococum), cultivada en zonas secas y de montaña; la llamada espelta de Tartaria (Triticum dicoccum); y la de grano grande o gran espelta (Triticum spelta), adaptada a climas continentales, duros y fríos. Todas ellas se caracterizan por ser trigos vestidos; en los que el grano permanece cubierto por una vaina tras la cosecha y requiere un descascarillado posterior para separarlo del cascabillo.
Se les considera el origen de la gran familia de los trigos que se consumen hoy en día. Los primeros testimonios sobre su cultivo se remontan a 7.000 años antes de Cristo en Oriente Medio, en lo que se ha dado en llamar El Creciente Fértil; lo que indica que este cereal ha servido de sustento a la humanidad desde los primeros estadíos de la civilización.
Al igual que el trigo común, las espeltas se pueden usar para hacer pan, pastas alimenticias, galletas, cerveza, copos y sémolas, entre otros productos.